Producciones de Moda
MODA, PERIODISMO Y EDUCACIÓN: DE LA MANO
Invitada por Style and Life, la editora de la revista Bazaar retornó a Mar del Plata para adelantar tendencias 2013 y conversar acerca del estado global-económico-informativo de la moda mundial.
Desde que se puso al frente de la edición Argentina de la revista de moda más antigua del mundo, su objetivo fue claro: federalizar la información, formar y ayudar a forjar. A 18 meses del lanzamiento de Bazaar, su editora Ana Torrejón, regresó a Mar del Plata para adelantar lo que serán las tendencias 2013 y, sobre todo, seguir aplicando aquellas metas fijadas desde los albores de esta publicación.
“En este tiempo hemos venido varias veces y vendría mucho más. En Mar del Plata hemos hecho cosas lindísimas en hoteles, universidades, distintos espacios. Inclusive, estuvimos revisando en twitter lo que la ciudad significa: es un lugar interesante, con representantes de la cultura en todas las disciplinas, con una vida intelectual -económica todo el año. Para mí es un honor y un deber como periodista hacer estas visitas”, dijo Ana al dialogar con Style and Life en una más de sus visitas a esta costa, la cual elige muchas veces para descansar y recordar su Madryn natal.
Causalidad más que casualidad: el mar y las tendencias van de la mano en esta época del año aunque, como bien se sabe, lo que hoy con sumimos ya fue presentado, conversados y discutido varios meses atrás. Por eso, este marco veraniego se convierte en el momento ideal para dialogar acerca de lo que vendrá en nuestro invierno y depurar también, la información que llega desde el exterior sobre lo que es el actual invierno europeo.
Al respecto, Ana indicó que “lo que se nota es una suerte de preocupación en las economías preestrablecida acerca del futuro de la moda. Se intenta seducir y aumentar los apetitos de las economías emergentes, que manifiestan esta necesidad del primer consumo de lujo, como es la moda. Por una parte hay un fuerte nacionalismo, en Francia y España, y los valores casi folklóricos al servicio de la moda. Y por otro lado una apelación al consumidor inteligente que va a querer tener menos variaciones en su vestuario y va a buscar una mayor calidad con mayor impacto”.

¿Una vuelta a los básicos?
De algunos determinados. También hay una necesidad de levantar el ánimo y por eso se levanta el color. Hay tonos fogosos, siguen los neones, exprimen ciertas combinaciones y luego –como buena época de crisis- la exageración, que se da desde la construcción indumentaria a partir de los recursos hasta la estampa y la decoración del cuerpo.

Hablabas de lo étnico-folklórico y en nuestro país se puede ver esta tendencia en algunos diseñadores hace tiempo.
En Europa, concretamente en España, lo folklórico se ve como forzado en algunos diseñadores. Ya sea el propio o el que alude a Oriente. Aquí creo que estamos en redescubrimiento. Tenemos un enorme potencial con materias primas que son una exquisitez total. Desde la oveja al guanaco, los europeos de lujo están languideciendo por lo que son esos tejidos. Desde la materia prima al trabajo que se hace con la plata o metal, que tiene las tradiciones de los árabes en España, los portugueses y eso vino al Río de la Plata, generando la platería criolla que es interesantísima. O la ropa de campo: nuestras alpargatas son famosísimas en el exterior. A mi me parece que lo bueno de tener diseño de indumentaria desde hace tantos años y textil en las Universidades, es que hoy es raro que una empresa no incluya un diseñador, aunque busque básicos, ya nadie lo discute.
En cuanto a los materiales a nivel mundial ¿hay variaciones, nuevas técnicas de implementación?
Cada día más lo que está primando como factor diferencial, es exhibir la etiqueta, que hay un compromiso de que lo que se desarrolle sea sustentable, o que el impacto energético en el desarrollo sea verde.